El estado de Texas informa de 10 casos de sarampión en 2019

Comunicado de prensa
6 de marzo de 2019

El Departamento Estatal de Servicios de Salud informa que en lo que va de 2019 se han presentado 10 casos de sarampión en el estado, uno más que todos los casos presentados en Texas durante todo el año pasado. El décimo caso es de un adulto de visita en el condado de Guadalupe procedente de Filipinas, donde actualmente hay un brote de sarampión. El DSHS recomienda a la población seguir ciertas medidas preventivas para prevenir la propagación de la enfermedad.

El sarampión es una enfermedad respiratoria sumamente contagiosa que se propaga por medio de las partículas en el aire que deja una persona infectada al toser o estornudar. Es tan contagiosa que nueve de diez personas que no sean inmunes al sarampión se contagiarán si están cerca de una persona infectada y en la etapa contagiosa. La enfermedad comienza generalmente una o dos semanas después de que alguien se expone al virus, con síntomas como fiebre alta, tos, secreción nasal y ojos rojos y llorosos. Unos días después aparece el sarpullido característico: manchas planas y rojas en la cara que luego se extienden por el cuello y el tronco al resto del cuerpo. Una persona enferma puede transmitir la enfermedad aproximadamente desde cuatro días antes de que aparezca el sarpullido hasta cuatro días después. Las personas con sarampión deben quedarse en casa y no ir al trabajo o la escuela durante ese periodo.

La manera más efectiva de evitar enfermarse es recibiendo dos dosis de la vacuna contra el sarampión. El DSHS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que los niños reciban una dosis entre los 12 y 15 meses de vida y una más entre los 4 y 6 años de edad. Los niños que por su corta edad no pueden aún recibir la vacuna, o que solo han recibido una dosis de la vacuna, tienen más probabilidades de infectarse y de sufrir graves complicaciones si se contagian. Por eso, es sumamente importante que se vacunen los adultos y otros niños que estén cerca de bebés y niños pequeños. Se recomienda que los padres de niños que no estén vacunados, ya sea por ser demasiado pequeños o por alguna otra razón, hablen con su proveedor de salud sobre qué opciones tienen para proteger a sus hijos.

Otra forma de limitar la propagación del sarampión y otras enfermedades es lavarse las manos o usar un desinfectante para manos con frecuencia, cubrirse la boca al toser y estornudar con un pañuelo desechable o el brazo, desinfectar las superficies duras y no compartir alimentos, bebidas o utensilios con personas enfermas.

Cualquier persona con síntomas de sarampión que piense que puede haber estado expuesta al virus debe ponerse en contacto con su proveedor de atención médica antes de ir al consultorio del médico. Esto permitirá tomar medidas para evitar que los pacientes vulnerables se expongan a la enfermedad.

EL DSHS emitió una alerta sanitaria para recordar a los proveedores de atención médica que tengan en cuenta el sarampión a la hora de hacer un diagnóstico y que reporten de inmediato cualquier sospecha a las autoridades sanitarias. La alerta también ofrece consejos a los proveedores sobre cómo limitar la propagación del sarampión en un entorno de atención de la salud, y sobre las opciones para prevenir la enfermedad en las personas susceptibles que han estado expuestas.

En Texas se reportaron nueve casos de sarampión en 2018 y uno en 2017. El DSHS continuará actualizando el número de casos de este año en su página de últimas noticias. Puede consultar más información sobre el sarampión en https://www.dshs.texas.gov/idcu/disease/measles/ (en inglés).

-fin del comunicado-

(Contacto para los medios informativos: Chris Van Deusen, director de Relaciones con los Medios del DSHS, 512-776-7119)

Página en inglés de la Oficina de Prensa del DSHS en Twitter

Última actualización 06 de marzo de 2019