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Texas anuncia el primer fallecimiento asociado con brote de sarampión
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El Departamento Estatal de Servicios de Salud (DSHS) de Texas ha reportado el primer fallecimiento por sarampión a consecuencia del brote en las regiones de South Plains y Panhandle. El niño en edad escolar no vacunado fue hospitalizado en Lubbock la semana pasada y dio positivo a sarampión.
Hasta el 25 de febrero, se han confirmado 124 casos de sarampión en el brote que comenzó a finales de enero. La mayoría de los casos han sido en niños. Dieciocho personas han sido hospitalizadas durante el brote.
El sarampión es una enfermedad respiratoria extremadamente contagiosa que puede causar una enfermedad mortal a cualquier persona que no esté protegida contra el virus. Durante un brote de sarampión, aproximadamente una de cada cinco personas que se enferman necesita atención hospitalaria y una de cada 20 desarrolla neumonía. En casos excepcionales, el sarampión puede provocar inflamación del cerebro y la muerte. También puede causar complicaciones durante el embarazo, como parto prematuro y bebés con bajo peso al nacer.
El sarampión se transmite por contacto directo con gotitas infecciosas o por transmisión aérea cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Las personas infectadas empiezan a presentar síntomas dentro de una semana o dos de haber sido expuestas al virus. Los primeros síntomas incluyen fiebre alta, tos, secreción nasal y ojos rojos y llorosos. Unos días después aparece un sarpullido que se caracteriza por la presencia de manchas planas y rojas en la cara que luego se extienden por el cuello y el tronco al resto del cuerpo. Una persona enferma es contagiosa aproximadamente desde cuatro días antes de que aparezca el sarpullido hasta cuatro días después. Las personas que podrían tener sarampión deben permanecer en casa durante ese periodo.
Las personas que crean que tienen sarampión o que hayan sido expuestas a la enfermedad deben aislarse y llamar a su proveedor de atención médica antes de acudir a su consultorio para realizarse una prueba. Es importante avisar al proveedor médico de una sospecha de sarampión y recibir instrucciones para acudir al consultorio para obtener un diagnóstico sin exponer a otras personas al virus.
La mejor forma de evitar la enfermedad es aplicarse dos dosis de una vacuna contra el sarampión; la que se administra principalmente es la combinada contra el sarampión, las paperas y la rubeola, o vacuna MMR. Dos dosis de la vacuna MMR previenen más del 97 por ciento de las infecciones de sarampión. Una cantidad menor de personas vacunadas puede enfermarse ocasionalmente de sarampión. En esos casos, los síntomas suelen ser menos graves y es menos probable que puedan transmitir la enfermedad a otras personas. El DSHS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que los niños reciban una dosis de la vacuna MMR entre los 12 y los 15 meses de vida y otra entre los 4 y los 6 años. Los bebés que no tienen suficiente edad para ser vacunados tienen más probabilidades de sufrir complicaciones graves si contraen este virus. Sin embargo, cada dosis de MMR disminuye el riesgo de infección y la gravedad de la enfermedad en caso de infección.
Los proveedores de atención médica pueden encontrar recomendaciones para el control de infecciones e información sobre las pruebas de detección en las alertas de salud pública del DSHS. Los proveedores deben reportar de inmediato cualquier caso sospechoso al departamento de salud local y, de preferencia, mientras el paciente esté presente.
El DSHS publica información adicional sobre los casos del brote en la página web Alertas y avisos sanitarios los martes y viernes.
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(Contacto para los medios: Lara Anton, funcionaria principal de prensa del DSHS, 512-776-7753)